Motivemos a nuestros Genios
- 1327lis
- 3 jun 2020
- 3 min de lectura
Que los niños estén motivados es esencial para que den lo mejor de sí mismos en su aprendizaje y disfruten del proceso de aprendizaje. Como padres, crear un ambiente para educarles en el esfuerzo y la dedicación es muy importante, ya que un niño motivado se esforzará más, tendrá una actitud positiva para aprender, se enfrentará y abordará los problemas de diferentes maneras. Por ello, los padres tienen que dirigir esfuerzos a la motivación de los hijos.
La motivación es una de las armas más importantes para alcanzar el éxito personal. Por ello, es indispensable motivar a nuestros genios a rendir mejor desde una edad temprana. A continuación, se exponen 7 maneras para motivar a los más pequeños.
1. Tenga las expectativas adecuadas:
Los niños son muy conscientes de cómo los padres los perciben y, muchas veces, ajustan sus expectativas según lo que piensen los padres. Por ello, si espera que su hijo triunfe, es muy posible que su motivación y probabilidades de éxito sean mucho mayores. Si tus expectativas son bajas, es muy probable que no consiga los resultados esperados.
2. Ayude a su hijo a fijarse metas:
Es importante enseñar a tu hijo a establecer metas propias, que le ayudarán a estar más motivado y conseguir sus objetivos.
Las metas deberán poder medirse: las metas tienen que ser cuantificables para valorar si se está progresando en su cumplimiento.
3. Encuentre maneras de mostrarle a su hijo que el aprender es importante:
Si mostramos a los hijos nuestro propio interés y entusiasmo por la educación, ellos adoptarán la misma actitud. Existen diversas maneras para fomentar este interés:
Establezca una relación con el docente de su hijo: comparta con el maestro las expectativas que espera para su hijo y pídale opinión al respecto.
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4. Tenga una actitud positiva hacia la escuela
Si su hijo observa que percibe las tareas escolares de una manera positiva e interesante, él lo percibirá de la misma manera. Apoye el estilo de aprendizaje de su hijo. Cada niño tiene una manera predilecta de estudiar y aprender, que es más natural y motivadora.
Ayúdele a descubrirla y fomente que la utilicen de la mejor manera posible. En general, existen tres tipos de estudiantes:
Estudiante auditivo: aquel que aprende más fácilmente mediante actividades en las que tiene que escuchar, apoye con audios, música o actividades de movimiento.
Estudiante visual: retendrá más la información mediante actividades visuales como, por ejemplo, leyendo un libro o analizando un gráfico. utilice diferentes colores para los apuntes y que elabore fichas con el tema y cuelguela en la habitación.
Estudiante quinestésico: estará más motivado a aprender a través de ejercicios prácticos que teóricos. Suele tratarse de niños muy movidos y participativos. Para fomentar esta cualidad, anímele a realizar proyectos prácticos como participar en vídeos expositivos.
5. Utilice un lenguaje que le anime:
Alentar a los niños motiva mucho más que elogiarlos. La diferencia entre estas dos formas de motivación es que alentar implica que el niño se evalúe a sí mismo de manera positiva; con palabras de aliento reconocemos su esfuerzo.
El elogio se refiere más concretamente a los triunfos y se suele utilizar cuando los niños han actuado de la manera esperada, mientras que el aliento se puede ofrecer independiente del desempeño y resultados del niño, se trata más de animar a que la próxima vez se haga mejor.
6. El aprendizaje en casa y en la comunidad:
Su hijo debe percibir el aprendizaje como un acto divertido y no sólo como la tarea obligatoria y pesada de estar sentado detrás de un escritorio. Los estudiantes motivados ven el aprendizaje en cualquier parte y entienden que hay algunas actividades divertidas que a la vez aportan conocimiento.
7. Fomenta la fortaleza en su hijo:
Los niños fuertes son más susceptibles a estar motivados, por ello, es importante promover la fortaleza en su hijo. Si un niño no es fuerte internamente, su motivación disminuye mucho y ve pocas vías para salir adelante en medio de la adversidad. La fortaleza hace que estén preparados ante las adversidades y que se enfrenten a ellas y tengan capacidad de resolver muchos problemas, aprovecharan sus puntos fuertes y se darán cuenta de que todos cometemos errores y de que son oportunidades para aprender.
Para fomentar la fortaleza tu hijo sigue estos pasos:
Identifique con su hijo viendo la situación desde su punto de vista antes de reaccionar.
Ofrézcale opciones razonables para elegir entre dos cosas.
Cambie la forma de abordar una cierta situación cuando no da resultados. Por ejemplo, si su hijo no presta atención, en lugar de seguir gritando, pruebe con algo muy diferente como susurrarle.
Fomente los talentos e intereses de su hijo celebre y no los prohíba.


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